Llanto del libro sin amigo

Las-bibliotecas-estan-cargadas-de-libros-pero-hay-unos-que-destacan-sobre-el-resto

En el texto que voy a presentar a continuación no pretendo criticar el acto de nadie, ni caer en una superioridad intelectual, solo doy mi opinión de algo concreto, de una reflexión. Perdonen las molestias.

Por: M. Cid

Separa páginas, marcapáginas, separador de libros, es igual, ese objeto normalmente hecho de algún tipo de derivado vegetal, ya sea cartón, papel, seda, (etc.) no me gusta. No me hacen recordar donde me quedé, sino que me señalan como un elemento dictatorial la página en donde me quedé. Quizás ustedes digan que ayuda, pero a mi gusto esa ayuda de convierte en un elemento de opresión de libertad creativa, imaginativa, relacional.

Su uso me parece que denigra el papel fundamental que tiene un libro. De elemento de entretenimiento, conocimiento, comprensión, relajación, hasta en algún momento de elevación del ser, de huida de la realidad, de un tipo de meditación. Pues cuando leemos llegamos hasta crear una relación con él, y para mí la utilización de este útil es como traicionar nuestra relación, como faltarle el respeto, como jugar con trampas. El encontrar el sitio donde te quedaste se convierte en un juego si no usas separador, un juego de detective, en el que es necesaria la memoria, tanto a corto plazo como a largo plazo. Es una manera de recordar lo leído, de hojear algunas páginas anteriores que muchas veces es necesario y que con la “ayuda” del separador se restringe a un pequeño espacio del tiempo.

A mi juicio el no usar separador, el “ir a la aventura”, a buscar donde te encontrabas cuando lo cerraste por última vez, es como realizarle una pregunta, como preguntarle qué tal le ha ido en este tiempo en el que no nos hemos visto, aunque hayan sido unos días o unas horas. El separador te ofrece el recuerdo de lo leído, únicamente de esa página, por lo tanto desde este juicio sería como algo superficial, como ese amigo que ves a menudo pero que no os tratáis mucho, que no se interesa por ti, ni tú por él, solo estáis de paso, como uno más, cómo ese listado de amigos de Facebook, que se llena y se llena pero no te llena, no te llenan.
Separador, hasta su nombre es dañino, separa, te separa de la magia, de la aventura que redescubres en cada rehojeada.

Entiendo que se use por estética, pues hay algunos que son bastante hermosos. De no hablar por el material, el cual, resulta en determinadas ocasiones hipnóticamente atractivo para nuestro tacto. Pero no deja de ser consumismo puramente superficial.

No usar separador, en algunos libros de mayor grosor puede ser una empresa un tanto ardua para encontrar la página, podría decirse que retrasa la lectura, pero ¿no lo restringe el quedar maravillado ante ese separador hipnótico? Se pierde tiempo sí, pero ese “tiempo perdido” se usa en recordar, en releer, te sirve como resumen, como si se tratase de un capítulo de una serie que tú te creas, del cual tú mismo pones el principio y el fin a dicho resumen.

Quizás esté hecho para personas ansiosas, que devoran libros como comida basura, con un estrés enfocado en el leer rápido y acabar pronto, para así empezar otro y otro, perdiendo la razón principal de un libro. En mi opinión no te ofrece oportunidad para sumergirte temporalmente en la obra por completo, no te ofrece ese fin principal del libro: la perpetuación de las ideas en ti, la reflexión de esas ideas, por lo que realmente el autor lo ha escrito.

*Alumno de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación.