SCREAM: EL TROPIEZO DE LA AMBICIÓN ARTÍSTICA

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“My conscience is speaking to me, but im in the wrong”
Chris Cornell

Por: José Alejandro Rodríguez Guzmán*

En 2009, el artista norteamericano Chris Cornell da a conocer un nuevo álbum titulado: Scream, que en la portada tiene una imagen del propio Cornell saltando con una guitarra en plena dirección de ser azotada. Dicha imagen, podría connotar el sentimiento de la furia grunge de la que estaba precedida su carrera artística; sin embargo, el contenido del álbum tiene una dirección opuesta a la emblemática imagen irreverente y anárquica de aquel movimiento alternativo.

Scream, se convirtió en una fallida apuesta de Cornell, al menos eso apuntan las críticas y reseñas de aquel año; inclusive, fue motivo de comentarios sardónicos del propio Trent Reznor, de Nine Inch Nails.
El suplicio del álbum Scream, va de la mano con el productor del mismo: Timothy Zachery Mosley, mejor conocido como Timbaland, que a su vez había trabajado con Madonna, Jay Z, Justin Timberlake, Rih@anna, Katy Perry, Demi Lovato y Miley Cirus, entre otros, dichos artistas suponen bestiarios opuestos a los del sonido grunge, y en consecuencia son ideales y motivos diferentes al estilo de música que Cornell había realizado con Temple of the Dog, Soundgarden y Audioslave, respectivamente.

Lo interesante del álbum Scream, va de la mano de un dato particularmente significativo: el nombre del grupo Soundgarden, emana de un instalación eólica tubular, que con el viento producía sonidos, ahí puede decirse, comienza esa distintiva aproximación al arte de Chris Cornell y su emblemática carrera colapsada como sol en desgracia en 2017.

Scream, en efecto, es un grito producido por un artista que para muchos “críticos”, “analistas” y “especialistas” en rock , fracasó rotundamente de la mano del productor Timbaland y los sonidos electrónicos, arábigos, hip-hop, rhythm and blues, que como leit motiv, desafiaron a los puristas y eclécticos sabios del rock. Todo lo anterior nos lleva a un cuestionamiento más que desafiante: ¿Por qué un álbum experimental como Scream, 2009, de Chris Cornell fue vituperado, rechazado y criticado con rigor?

Cornell, que para ese año era un artista consagrado tuvo el ánimo de utilizar otros sonidos diferentes a los que había recurrido en sus anteriores trabajos con los grupos con los que cantó y en su carrera como solista; dicha distancia musical, le permitió al oportunismo mediático descarnizado hacer críticas sin sustento alguno. Cornell, con el álbum Scream se dio el lujo de experimentar, y como artista estuvo en todo su derecho de hacerlo.

El álbum en cuestión es una obra que parece tener un sentido conceptual en cuanto a su narrativa de las letras, parecen estar ligadas y hablan de problemas humanos y distinguibles en el mundo global. Scream, es un álbum categorizado como “post grunge” o música de “club pop”; más allá de estas consideraciones, la obra Scream es plena y sincera porque habla de temas profundamente humanos e inherentes a la sensibilidad de Chris Cornell.

Scream, es en efecto, un grito lleno de dolor que emancipa problemas como el espacio y el tiempo de la vida, lo efímero, la inocencia, la supervivencia, la ansiedad, el miedo, la soledad, la indiferencia, la violencia, el crimen, la agonía, el ego, el hastío, la marginalidad, lo citadino, lo cotidiano.

Frases seminales que emanan de ese grito que en conjunto hablan de un sentimiento profundo y doliente de Chris Cornell: “el regalo perfecto ya no es el futuro”, “necesitas una columna vertebral para rodar con el mundo”, “no puedes borrarlo una vez que derramas la sangre en el río del engaño”, “debes saber que me quedaré a tu lado hasta el día de mi muerte” y estas emociones son prístinas y grandilocuentes declaratorias de un artista que utilizó a la música como innegable presencia de un amplio espectro de ideas e imágenes.

A través de los sonidos de este álbum, Cornell como genio artístico descubrió algo nuevo que para sus detractores era inexplicable, y es que el arte en nuestra sociedad de medios masivos de comunicación, no es comprendido como una experiencia relacionada con las ocupaciones y preocupaciones cotidianas.
Scream, es un grito de elección que Cornell decidió, no fue un producto de la casualidad. En este sensible álbum, el arte y el crimen están íntimamente unidos contra las normas sociales: “no sabía que camino tomar, hiciste que mi sangre corriera fría y me llenó de tristeza”, “nada de lo que tomé me hará dormir por la noche”, “te hundes tan bajo pensando que estás drogado”, y al parecer la obra de Chris Cornell, con toda y esta profunda sensibilidad, provocó enojo y hasta una sensación de ridículo con este grito tan honesto y profundo.

Al parecer, y desde una perspectiva Kantiana, el álbum Scream, 2009, de Chris Cornell, no podía comunicar ideas y dependió de meras sensaciones sin conceptos por parte de “críticos”, “analistas” y “especialistas” en rock; sin embargo, esos juicios no pueden ser más que subjetivos, ya que el placer y el dolor de Chris Cornell como artista estaban relacionados con su propia experiencia personal de vida.
El final del álbum Scream, con la canción: Two drink minimum es casi premonitorio: “así que la promesa abierta se desvanece, y el sol olvida subir , estoy solo y tengo sed…” “pero ahora el viaje ha terminado, es difícil decir adiós” ; de tal manera que, Chris Cornell nos otorgó un arte que supone la existencia de ciertos valores artísticos absolutos y ¿por qué no?: eternos.

* Licenciado en Ciencias de la Comunicación y catedrático en la Universidad La Salle Cancún